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El mal de comas


Cuando las comas están de más. Esta imagen muestra un abuso en el empleo de las comas. Las que se muestran no deberían estar ahí, pues con los guiones funcionan como tales. Digamos que este uso redundante equivale a expresiones como "salir afuera". Las comas nunca van antes de un paréntesis o guiones, aunque sí pueden ir después, pero únicamente cuando pertenezcan a la idea que se enumera anteriormente. 

Cuando las comas faltan. En ocasiones las comas, aunque parezcan muchas, deben anotarse. En esta imagen, para empezar, después de las comillas de cierre, debió de añadirse un punto y seguido, ya que termina una idea y comienza a continuación otra. Esta consiste en un enunciado con tres complementos; el primero de ellos da inicio al enunciado. Es un complemento largo:  "Para desgracia de sus enemigos y fortuna de sus seguidores". Por eso, debe terminar con una coma, la cual falta en el párrafo. A continuación sigue la parte medular de la oración y el resto de los complementos, es decir, la información acerca de Fidel Castro, y después de "una y otra vez" debió escribirse otra coma, pues la información proporcionada es parte de lo que dijo alguien: la periodista estadunidense. La coma se coloca después de un complemento que introduce información nueva. La coma, además de separar objetos de una serie, también separa informaciones adicionales y oraciones de un párrafo pertenecientes a una sola idea general (lo que afirma la periodista, sobre quién lo afirma y quién es la periodista y por qué lo afirma).   

La coma que identifica. Esta imagen nos servirá para indicar que hay veces que hay una coma que sirve para indicar que te estás dirigiendo a alguien que está presente físicamente o no. De esta forma, en la imagen, la coma debió ponerse después de "Jesús", para indicar que se le está llamando. Lo mismo ocurriría si cambiamos el orden de las palabras en la oración: "Yo confío en ti, Jesús." Si deformamos un poco esa oración podremos descubrir algo más:  JESÚS CONFÍA EN MÍ y JESÚS, CONFÍA EN MÍ (o CONFÍA EN MÍ, JESÚS). Son iguales aparentemente, si no fuera por la coma. La primera oración indica que alguien confía en mí, pero en la otra oración se pide a alguien (ahí presente o en mente) que confíe en mí.

Comas sin razón de ser. En el enunciado de la imagen, la única coma bien empleada es la que está enseguida de "Por favor", porque la que aparece después de "durarán" no enumera, no va junto a un complemento, no es un vocativo, no forma parte de una serie de ideas, no sirve para indicar una probable pausa... No tiene razón de ser.
Coma después del sujeto.  La regla dice que, después del sujeto, por largo que sea, no debe colocarse coma. Por ejemplo, en la oración "El perro come carne",  después de "El perro, que es el sujeto, no debe haber coma. Esto parece claro, pero en ocasiones la forma de decir las cosas se inmiscuye en el terreno de la escritura.




La coma que se aprecia después de "amigo" no debería existir. Cuando hablamos es común hacer pausas de todo tipo con distintas finalidades. Esto afecta a la regla escrita más arriba; he visto frases como "Yo, lo ignoro," donde la coma indica una pausa muy común del estilo hablado, pero no aceptada en el terreno escrito.

Pero, por otra parte, se acepta la coma en sujetos extensos, y es aquí donde van surgiendo problemas para aceptar o no la regla. Ejemplos:

  • Las crisis muy recurrentes en el mundo actual   tienen su origen en los mercados financieros.
  • Las formas de manifestación de los huracanes y tormentas tropicales del océano atlántico, dependen de múltiples factores del entorno.
Yo la suprimo en todos los casos, aunque hay casos que atentan contra mi conciencia. En oraciones como las inventadas convendría buscar formas más cortas del sujeto. La coma no debe interrumpir la oración o la relación entre el sujeto y el predicado.




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